Artrosis sacroiliaca

Los 3 principales signos de que el dolor de cadera es por artritis: pruebas que puede hacer

Si tiene un dolor lumbar crónico, la causa pueden ser las alteraciones artríticas de la articulación sacroilíaca. Los expertos estiman1 que entre el 15% y el 30% de todos los casos de lumbalgia se originan en la articulación sacroilíaca, o articulación SI. Muchos tipos de artritis pueden afectar a la articulación sacroilíaca.
La mayoría de las personas saben que la columna vertebral está formada por huesos llamados vértebras, y que las vértebras de la parte inferior de la columna se llaman vértebras lumbares. Sin embargo, muchos desconocen el hueso en forma de cuña sobre el que descansan las vértebras lumbares, conocido como sacro.
A cada lado del sacro hay una articulación sacroilíaca que lo conecta con el hueso pélvico. Las articulaciones sacroilíacas se encuentran entre las articulaciones sinoviales más grandes del cuerpo humano, lo que supone un gran objetivo potencial de ataque para diversas formas de artritis.
Los pacientes con dolor en la articulación sacroilíaca suelen manifestar un dolor difuso en la parte baja de la espalda, las nalgas, las caderas y/o la región inguinal. Además, el dolor sacroilíaco puede irradiarse a las piernas, sobre todo a la parte posterior de los muslos.
Más de 32 millones de estadounidenses tienen síntomas de osteoartritis (OA),2 que se define como la degradación del cartílago de una articulación. Esta degradación puede dar lugar a complicaciones que provocan dolor, hinchazón y dificultad de movimiento.

Los 3 principales signos de que su dolor de espalda es la articulación facetaria

La sacroileítis suele formar parte de un conjunto de enfermedades inflamatorias de la columna vertebral. Como grupo, estas afecciones y enfermedades se denominan “espondiloartropatías” e incluyen afecciones como la espondilitis anquilosante, la artritis psoriásica y la artritis reactiva, entre otras.
La sacroileítis es también un término que a veces se utiliza indistintamente con el de disfunción de la articulación sacroilíaca, ya que técnicamente cualquiera de los dos términos puede utilizarse para describir el dolor que se origina en la articulación sacroilíaca (o articulación SI).

Cómo reconocer el dolor sacroilíaco en su caballo

El dolor de la articulación sacroilíaca (SI) se siente en la parte baja de la espalda y las nalgas. El dolor está causado por un daño o una lesión en la articulación entre la columna vertebral y la cadera. El dolor sacroilíaco puede simular otras afecciones, como una hernia discal o un problema de cadera. Es importante un diagnóstico preciso para determinar el origen del dolor. La fisioterapia, los ejercicios de estiramiento, la medicación para el dolor y las inyecciones en la articulación se utilizan primero para controlar los síntomas. Puede recomendarse la cirugía para fusionar la articulación y detener el movimiento doloroso.
Las articulaciones SI están situadas entre los huesos ilíacos y el sacro, conectando la columna vertebral con las caderas. Las dos articulaciones proporcionan apoyo y estabilidad, y desempeñan un papel importante en la absorción del impacto al caminar y levantar objetos. Desde la espalda, las articulaciones SI se sitúan por debajo de la cintura, donde son visibles dos hoyuelos.
Unos ligamentos y músculos fuertes sostienen las articulaciones SI. La articulación tiene un movimiento muy reducido para la flexibilidad normal del cuerpo. A medida que envejecemos, los huesos se vuelven artríticos y los ligamentos se endurecen. Cuando el cartílago se desgasta, los huesos pueden rozar entre sí causando dolor (Fig. 1). La articulación SI es una articulación sinovial llena de líquido. Este tipo de articulación tiene terminaciones nerviosas libres que pueden causar dolor crónico si la articulación se degenera o no se mueve correctamente.

Animación de la disfunción de la articulación sacroilíaca – todo lo que necesita

Octubre de 1996 (edad 13 años y 4 meses). (A) La secuencia de eco de espín rápido ponderada en T1 muestra las articulaciones sacroilíacas suavemente marginadas de anchura normal. (B) Secuencia de eco de gradiente ponderada en T1 con contraste sin realce relacionado con la sacroilitis. Un mes más tarde, en febrero de 1997, el paciente desarrolló una PBI típica. Se realizó una segunda resonancia magnética que reveló una sacroileítis aguda en el lado izquierdo (figs. 2A y B⇓) que no era detectable mediante un examen radiológico convencional (fig. 2C⇓). Una inyección intraarticular guiada por tomografía computarizada de 40 mg de acetónido de triamcinolona11 dio lugar a una mejora significativa, con la desaparición de la PBI y la reducción de los valores de la velocidad de sedimentación globular (40 mm/1ª hora) y la proteína C reactiva (8 mg/l). En noviembre de 1997, el paciente, aunque en remisión parcial, seguía teniendo dolor articular, y posteriormente desarrolló una deformidad del pie post-artrítica con subluxación de la articulación inferior del tobillo. Durante algunas semanas el paciente tuvo que utilizar una silla de ruedas para poder asistir a la escuela.