Juanetes dolorosos

Ejercicios para los juanetes

Los juanetes se desarrollan lentamente. La presión sobre la articulación del dedo gordo hace que éste se incline hacia el segundo dedo. Con el tiempo, la estructura normal del hueso cambia, dando lugar a la protuberancia del juanete. Esta deformación aumentará gradualmente y puede hacer que sea doloroso llevar zapatos o caminar.
Cualquiera puede tener un juanete, pero son más comunes en las mujeres. Muchas mujeres llevan zapatos estrechos y apretados que aprietan los dedos de los pies, lo que hace más probable que se desarrolle un juanete, que empeore y que cause síntomas dolorosos.
Un juanete se forma cuando los huesos que componen la articulación MTP se desvían: el hueso metatarsiano largo se desplaza hacia el interior del pie y los huesos de la falange del dedo gordo se inclinan hacia el segundo dedo. La articulación MTP se agranda y sobresale del interior del antepié.
Los juanetes empiezan siendo pequeños, pero suelen empeorar con el tiempo (sobre todo si la persona sigue llevando zapatos estrechos y apretados). Dado que la articulación MTP se flexiona con cada paso, cuanto más grande sea el juanete, más doloroso y difícil será caminar.

Férula para juanetes

Lo único bueno que se puede decir de los juanetes, esas protuberancias óseas que sobresalen en la base del dedo gordo, es que hay mucho que se puede hacer para aliviar el dolor que suelen causar. Los juanetes se desarrollan cuando los huesos del dedo gordo se desalinean, lo que hace que el dedo forme un ángulo hacia el segundo dedo y, a veces, se superponga o se meta debajo de él. Esto ejerce presión sobre la articulación del dedo gordo, empujándolo hacia fuera más allá del perfil normal del pie.
La causa subyacente de los juanetes es genética: La mayoría de las personas con juanetes han heredado pies planos o pies sobrepronados (que se enrollan hacia dentro más de lo normal), problemas que dejan los pies más vulnerables al desarrollo de juanetes. Pero los zapatos con puntas estrechas también pueden desencadenarlos, y los tacones altos -que fuerzan los dedos hacia la parte delantera de los zapatos- agravan el problema. Así que no es de extrañar que el 90% de los juanetes se den en mujeres.
En la mayoría de los casos, el dolor de los juanetes puede controlarse cambiando a un calzado lo suficientemente amplio como para acomodar el juanete y permitir el movimiento de los dedos. La forma más deseable es una puntera cuadrada, pero una redonda es mejor que una puntiaguda. Lo ideal es un tacón bajo (de no más de dos centímetros de altura), pero si el estilo se impone, al menos busca zapatos con un tacón estable y relativamente ancho. Y opta por el cuero suave en lugar de los materiales sintéticos, que hacen que el pie sude y provoque ampollas. “He visto pacientes que han desgastado por completo la piel que recubre el juanete por llevar calzado de materiales sintéticos”, explica la doctora Joan Oloff, cirujana de pie y tobillo de Los Gatos (California), que ha creado una línea de zapatos de alta costura y respetuosos con el pie. Otro punto en contra: los zapatos con costuras en la puntera, que pueden rozar e irritar los juanetes.

Dolor de juanetes por la noche

Los juanetes son uno de los problemas más comunes que ven los podólogos en su consulta. Aunque los juanetes pueden parecer un crecimiento en la parte inferior de la articulación del dedo gordo, en realidad son el resultado de una desalineación de los huesos, que hace que el dedo gordo apunte hacia dentro y que la articulación metatarsofalángica (MTP) de la base del dedo gordo se desplace hacia fuera.
Los juanetes pueden ser genéticos o el resultado de una lesión en el dedo gordo. Pueden agravarse por el uso de zapatos que no se ajustan bien o que tienen un tacón alto o una puntera estrecha. Es posible que los juanetes no causen muchas molestias en las primeras fases, pero si se vuelven persistentemente dolorosos, rojos e hinchados, hay que acudir al médico.
“A medida que los juanetes empeoran, pueden causar problemas como dedos en martillo y nervios pellizcados, como los neuromas, y empeorar los pies planos, por lo que no debes ignorarlos”, dice Timothy Curran, DPM, director del programa de podología del Centro Médico Tufts de Boston.
Acudir al médico también es importante porque existe la posibilidad de que tu “juanete” no sea realmente un juanete. Los síntomas y el aspecto de los juanetes son similares a los de otras enfermedades que afectan al pie, por lo que el médico querrá descartarlas. Además, incluso si resulta que tiene un juanete, puede ser un signo de una afección más grave. A continuación, el Dr. Curran explica qué otros problemas pueden considerar los podólogos cuando un paciente se queja de un juanete.

Cómo se siente el dolor de juanetes

La cirugía de juanetes se realiza para reducir el dolor y corregir la deformidad causada por un juanete. Un juanete (hallux valgus) es un agrandamiento del hueso o del tejido que rodea una articulación en la base del dedo gordo o en la base del dedo pequeño. Este se llama “juanete” o “juanete de sastre”. Los juanetes suelen formarse cuando la articulación sufre un esfuerzo prolongado. La mayoría de los juanetes se forman en las mujeres, principalmente porque las mujeres son más propensas a usar zapatos apretados, puntiagudos y confinados. Los juanetes pueden heredarse como un rasgo familiar. Los juanetes también pueden ser consecuencia de la artritis. Ésta suele afectar a la articulación del dedo gordo.
Antes de considerar la posibilidad de una intervención quirúrgica, el médico puede recomendar el uso de un calzado cómodo y bien ajustado (en particular, zapatos que se adapten a la forma del pie y no causen zonas de presión). También puede sugerir el uso de férulas y plantillas ortopédicas (plantillas especiales adaptadas al pie) para reposicionar el dedo gordo y/o proporcionar acolchado. En el caso de los juanetes causados por la artritis, los medicamentos pueden ayudar a reducir el dolor y la hinchazón.