Liberación miofascial

Liberación miofascial frente a masaje

La liberación miofascial (MFR, self-myofascial release) es una terapia de medicina alternativa que se considera útil para tratar la inmovilidad y el dolor de los músculos del esqueleto al relajar los músculos contraídos, mejorar la circulación sanguínea y linfática y estimular el reflejo de estiramiento de los músculos[1].
La fascia es un tipo de tejido conectivo fino, resistente y elástico que envuelve la mayoría de las estructuras del cuerpo humano, incluidos los músculos. La fascia sostiene y protege estas estructuras. La práctica osteopática sostiene que este tejido blando puede restringirse debido a enfermedades psicógenas, uso excesivo, traumatismos, agentes infecciosos o inactividad, lo que a menudo provoca dolor, tensión muscular y la correspondiente disminución del flujo sanguíneo[1].
En un artículo publicado en Science-Based Medicine, Harriet Hall describió la liberación miofascial como un término que engloba varios tipos de manipulación física, y podría describirse más sencillamente como un tipo de masaje basado en nociones científicas vagamente definidas[4].
La Sociedad Americana del Cáncer afirma que “hay pocas pruebas científicas disponibles que respalden las afirmaciones de sus defensores de que la liberación miofascial alivia el dolor o restablece la flexibilidad” y advierte que no se debe utilizar como sustituto del tratamiento convencional del cáncer[3] La escasa calidad de las investigaciones sobre el uso de la liberación miofascial para las afecciones ortopédicas impide sacar conclusiones sobre su utilidad para este fin[2].

Autoliberación miofascial

Otras afecciones tratadas con la terapia de liberación miofascial son el trastorno de la articulación temporomandibular (ATM), el síndrome del túnel carpiano o, posiblemente, la fibromialgia o las migrañas. Los síntomas de los pacientes suelen ser:
El dolor miofascial puede tener dos orígenes. El dolor puede generarse a partir del músculo esquelético o de los tejidos conectivos que están “atados” por una fascia tensa. Además, el dolor también puede generarse a partir del propio tejido miofascial dañado, a veces en un “punto de activación” donde se ha producido una contracción de las fibras musculares. En cualquiera de los dos casos, la restricción o contracción inhibe el flujo sanguíneo a las estructuras afectadas, lo que acentúa aún más el proceso de contracción a menos que se trate la zona.
El objetivo de la terapia miofascial es estirar y aflojar la fascia para que ésta y otras estructuras contiguas puedan moverse con mayor libertad y se restablezca el movimiento del paciente. Por esta razón, la terapia miofascial se denomina a veces terapia de “liberación miofascial”. También puede denominarse “terapia de puntos gatillo miofasciales”.

Ejercicios de liberación miofascial

La fascia es un tejido conectivo denso y resistente que se encuentra en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies.    Puede compararse con una tela de araña que mantiene todo unido.    Une los músculos, los ligamentos, los vasos sanguíneos y los nervios.    Sin embargo, las lesiones, las malas posturas, las enfermedades y el estrés pueden hacer que la fascia se cicatrice, lo que aumenta la presión sobre los nervios, los músculos y los vasos sanguíneos.    Muchas personas que sufren dolores o limitaciones de movilidad pueden no ser diagnosticadas, porque la mayoría de las pruebas estándar (radiografías, análisis de sangre, etc.) no revelan los problemas miofasciales.
Al igual que un “tirón” en un jersey, se cree que los efectos de la tensión y el esfuerzo continuos se acumulan con el tiempo.    Las presiones anormales pueden tensar o unir la fascia a las estructuras subyacentes, provocando adherencias.    Aunque no aparezcan en las pruebas de diagnóstico, estas restricciones pueden endurecer las articulaciones y contribuir a restringir el movimiento, el entumecimiento, el hormigueo y el dolor.
El propósito de la liberación miofascial es proporcionar la presión lenta, sostenida y suave del tacto humano para hacer que los tejidos blandos, como la fascia, se alarguen y vuelvan a su estado normal, liberando las restricciones y aliviando la presión.    A diferencia del masaje, la liberación miofascial está dirigida al tratamiento de una condición miofascial diagnosticada.

Técnicas de liberación miofascial pdf

La terapia de liberación miofascial utiliza el estiramiento y el masaje manual de todo el cuerpo para promover la curación y aliviar el dolor. Los terapeutas utilizan esta técnica para aliviar la presión en las bandas fibrosas de tejido conectivo, o fascia, que recubren los músculos de todo el cuerpo. Las vainas de este tejido conectivo denso y elástico se entretejen alrededor y entre los vasos sanguíneos, los huesos y los nervios.
La terapia de liberación miofascial se basa en la idea de que las malas posturas, las lesiones físicas, las enfermedades y el estrés emocional pueden desajustar el cuerpo y hacer que su intrincada red de fascia se tense y se contraiga. Además, la fascia puede unirse a los tejidos subyacentes, provocando “adherencias”, es decir, trozos de tejido cicatricial que se adhieren a las fibras musculares. Aunque estas adherencias no aparecen en las radiografías u otras exploraciones, pueden endurecer las articulaciones o contribuir a movimientos dolorosos, como las lesiones del manguito de los rotadores. Si se producen cerca de un nervio, pueden causar entumecimiento, dolor y hormigueo, como ocurre con la ciática o el síndrome del túnel carpiano. Se cree que el estiramiento suave y sostenido de la liberación miofascial libera estas adherencias y ablanda y alarga la fascia.