Linfaticos

Drenaje del sistema linfático

Los vasos linfáticos de todo el cuerpo comienzan como capilares ciegos en el espacio intersticial. Se unen para formar vasos colectores más grandes que acaban drenando en las venas. De este modo, cumplen una función vital en todo el organismo, incluido el riñón, al drenar fluidos y macromoléculas del espacio intersticial y devolverlos a la circulación sistémica. De este modo, se evita la acumulación de líquido intersticial que perjudicaría el suministro de oxígeno a los tejidos. El riñón está muy provisto de vasos linfáticos, lo que sugiere un papel clave del sistema linfático renal en estados fisiológicos normales y de estrés (Kaiserling, 1940). Sin embargo, el papel de los linfáticos renales en la enfermedad, y la anatomía y fisiología de los linfáticos renales en general, se han pasado por alto en gran medida en las últimas décadas.
La disfunción linfática se define como un fallo en el drenaje adecuado del líquido intersticial, y puede tener diversas causas (por ejemplo, fallo valvular, obstrucción de los vasos linfáticos, pérdida de gradientes de presión o pérdida de contractilidad del músculo liso). Esto se manifiesta clínicamente como un edema de fóvea periférico cuando se presenta en una extremidad, pero es menos evidente en el riñón. Sin embargo, debido a la rigidez de la cápsula renal, el fracaso del drenaje linfático puede conducir a un aumento de la presión intra-renal y contribuir a la disfunción renal. Sospechamos que este mecanismo, que se ha pasado por alto, está presente en diversos escenarios clínicos, como la insuficiencia cardíaca congestiva (ICC), la IRA en el contexto del SRIS, la insuficiencia renal crónica, el fallo del injerto de trasplante renal y otros.

Enfermedades del sistema linfático

El sistema linfático ayuda a protegernos de las infecciones y las enfermedades. Forma parte del sistema inmunitario del organismo. El líquido linfático pasa por los ganglios linfáticos. Una red de vasos linfáticos conecta los ganglios linfáticos entre sí. Hay ganglios por todo el cuerpo.
El líquido linfático fluye normalmente a través de una red de vasos linfáticos. Estos vasos linfáticos se conectan a un grupo de ganglios linfáticos. Los ganglios actúan como un filtro. Atrapan o destruyen todo lo que el cuerpo no necesita.
El líquido linfático transporta los productos de desecho y las bacterias destruidas de vuelta al torrente sanguíneo. El hígado o los riñones los eliminan de la sangre. El cuerpo los expulsa con otros desechos corporales, a través de las deposiciones (caca) o la orina (pis).
Los ganglios linfáticos a veces atrapan bacterias o virus que no pueden destruir inmediatamente. Por ejemplo, pueden hacer esto cuando se tiene una infección. Cuando los ganglios linfáticos luchan contra la infección, suelen hincharse y doler al tacto.
A veces, las células cancerosas se extienden desde el lugar donde se originó el cáncer (el sitio primario) a otras partes del cuerpo. Pueden viajar por el cuerpo en la sangre o a través del líquido linfático. Cuando estas células cancerosas llegan a otra parte del cuerpo, pueden crecer y formar otro tumor. Esto se denomina cáncer secundario o metástasis.

Vasos linfáticos

El sistema linfático forma parte del sistema inmunitario. Mantiene el equilibrio de los fluidos corporales y defiende al organismo de las infecciones. Los vasos linfáticos, los tejidos, los órganos y las glándulas trabajan juntos para drenar un líquido acuoso llamado linfa de todo el cuerpo.
El líquido linfático(LIMF) de los tejidos corporales y lo devuelve a la sangre. La linfa contiene unos glóbulos blancos llamados linfocitos y quilo, que está formado por grasas y proteínas procedentes de los intestinos.
Esto es importante porque el agua, las proteínas y otras sustancias siempre se escapan de los diminutos capilares sanguíneos hacia los tejidos del cuerpo que los rodean. Si el sistema linfático no lo drenara, este líquido extra se acumularía en los tejidos y los hincharía.
La mayoría de los ganglios linfáticos se encuentran en grupos en el cuello, la axila y la zona de la ingle. También se encuentran a lo largo de las vías linfáticas del pecho, el abdomen y la pelvis, donde filtran la sangre. Dentro de los ganglios linfáticos, las células T y otro tipo de linfocitos, las células B, ayudan al organismo a combatir las infecciones. Los linfocitos B fabrican anticuerpos, unas proteínas especiales que impiden que las infecciones se propaguen al atrapar los gérmenes causantes de la enfermedad y destruirlos.

Linfáticos renales

Fig. 1: El deterioro de los linfáticos meníngeos afecta a la afluencia del LCR cerebral y a la difusión del LSI y empeora la función cognitiva.Fig. 2: La mejora de la función linfática meníngea en ratones envejecidos aumenta la perfusión cerebral y alivia los déficits cognitivos.Fig. 3: La ablación de los vasos linfáticos meníngeos agrava la patología amiloide-β en ratones transgénicos con enfermedad de Alzheimer.
Historial de cambiosReferenciasDescargar referenciasAgradecimientosDamos las gracias a S. Smith por la edición del manuscrito, a J. Roy por su experiencia en IRM, a N. Al Hamadani por el cuidado de los animales, a G. Oliver (Escuela de Medicina Feinberg, Universidad Northwestern, Chicago) por los ratones Prox1+/-. Este trabajo ha sido financiado por subvenciones de los Institutos Nacionales de Salud/Instituto Nacional del Envejecimiento (AG034113 y AG057496), el Cure Alzheimer’s Fund, la Owens Family Foundation y la Thomas H. Lowder Family Foundation (concedida a J.K.), la Hobby Foundation (concedida a A.V. y S.T.A.) y la American Cancer Society (IRG 81-001-26 concedida a J.M.M.). Agradecemos a todos los miembros del Laboratorio Kipnis y del centro BIG sus valiosos comentarios durante las numerosas discusiones de este trabajo.