Posturas de pie

Posturas de yoga de pie para principiantes

Hay muchas razones para añadir el yoga a tu rutina diaria: Podría mejorar la flexibilidad, ayudar a la digestión, promover un mejor sueño y apoyar la salud mental, entre otros beneficios. Por no mencionar que es un tipo de ejercicio que se puede hacer prácticamente en cualquier lugar. Las posturas de yoga de pie no sólo son una opción conveniente para estirarse y fortalecerse durante el día, sino que también son fantásticas para desarrollar el equilibrio y la estabilidad. Por lo general, estas posturas se mantienen durante un período de tiempo más corto y tienden a ser bastante energizantes. A continuación, hemos recopilado 15 posturas de yoga de pie -con sus nombres en inglés y sánscrito- demostradas por los instructores de yoga Phyllicia Bonanno y Juanina Kocher:

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Aprender a juntar las posturas para que fluyan de forma natural es uno de los mayores retos cuando se intenta hacer yoga en casa. Es recomendable empezar con los saludos al sol cuando estás atascado, pero vas a necesitar algo para añadir a esos muy rápidamente.
Harás todas las posturas con el pie derecho hacia adelante, luego tomarás un vinyasa y harás el lado izquierdo. Repetir ambos lados unas cuantas veces es una forma fácil de alargar tu entrenamiento. Intenta hacer 5 respiraciones profundas de ujjayi la primera vez que lo hagas. En esta postura larga, tienes mucho tiempo para establecer tu alineación correctamente.
El único apoyo que puedes necesitar es un bloque. Es totalmente opcional, pero puede ser bueno tenerlo a mano si normalmente usas uno. Si no tienes uno, no te preocupes. Siempre puedes arreglártelas con algo que tengas por casa.

Namaste

La mayoría de las veces no somos conscientes de nuestra postura. No nos colocamos correctamente sobre nuestros pies. Nos ponemos de pie con el peso desplazado sobre una pierna, o con las rodillas bloqueadas hacia atrás. Otro desajuste postural demasiado común es que la pelvis se meta debajo de los hombros, se redondee hacia delante y la cabeza cuelgue hacia abajo y delante de su lugar apropiado. Mi profesor solía decir que esto se debía a que sentarse en los escritorios o en el ordenador estaba causando la desevolución humana.
Cuando practicamos las posturas de pie con la alineación adecuada, podemos empezar a cambiar nuestros hábitos posturales fortaleciendo el núcleo, y la columna erectora. Podemos fortalecer los músculos apropiados de las piernas, las caderas, los hombros y la parte superior de la espalda, al tiempo que abrimos sus grupos musculares antagonistas u opuestos que hacen que se plieguen o redondeen. De esta forma, podemos estar de pie abiertamente con una buena postura y facilidad.
En la mayoría de las clases de grupo a las que asistía, las posturas de pie sólo eran “fluidas”, o quizá sólo se mantenían durante unas pocas respiraciones. Parecía que empezaba a sentirme más cómodo y familiarizado con las posturas, pero me topaba con una meseta y no notaba un cambio significativo en la fuerza y la flexibilidad. Ahora sabemos que para afectar realmente a la fascia y ayudar a los músculos a liberarse en su longitud, un estiramiento debe mantenerse más de 25 segundos.

Halasana

Las asanas de pie son las posturas de yoga o asanas con uno o ambos pies en el suelo, y el cuerpo más o menos erguido. Son uno de los rasgos más distintivos del yoga moderno como ejercicio. Hasta el siglo XX había muy pocas, el mejor ejemplo es la Vrikshasana, la postura del árbol. Desde la época de Krishnamacharya en Mysore, se han creado muchas posturas de pie. Se han identificado dos fuentes principales de estas asanas: la secuencia de ejercicios Surya Namaskar (el saludo al sol); y la gimnasia ampliamente practicada en la India de la época, basada en la cultura física imperante.
El origen de las asanas de pie ha sido controvertido desde que Mark Singleton argumentó en 2010 que algunas formas de yoga moderno representan una reelaboración radical del hatha yoga, en particular añadiendo asanas de pie y transiciones (vinyasas) entre ellas, y suprimiendo la mayoría de los aspectos no posturales del yoga, en lugar de una continuación suave de las antiguas tradiciones. Estos cambios permitieron que el yoga se practicara como una secuencia fluida de movimientos en lugar de posturas estáticas, y a su vez esto permitió que las sesiones se centraran en el ejercicio aeróbico.