Orificio nasal

Septo

Las fosas nasales son muy importantes, ya que proporcionan una conexión directa con los pulmones -para el aire- y con los nervios olfativos, que el cuerpo utiliza para oler. Seguramente conoces tus dos fosas nasales externas, pero quizá no sepas que tienes otras dos, dentro de la cabeza, en la parte posterior de la cavidad nasal. La mayoría de los animales tienen orificios nasales, incluso los peces, aunque sólo los utilizan para oler, no para respirar. De hecho, el origen del inglés antiguo de “nosðirl” se traduce como “el agujero de la nariz”.

Faringe

El sistema respiratorio superior, o tracto respiratorio superior, está formado por la nariz y la cavidad nasal, la faringe y la laringe. Estas estructuras nos permiten respirar y hablar. Calientan y limpian el aire que inhalamos: las membranas mucosas que recubren las estructuras respiratorias superiores atrapan algunas partículas extrañas, como el humo y otros contaminantes, antes de que el aire descienda a los pulmones.
Las fosas nasales son cámaras del interior de la nariz. Por delante, las fosas nasales, o narinas, crean aperturas al mundo exterior. El aire se inhala a través de las fosas nasales y se calienta a medida que avanza hacia las cavidades nasales. Los huesos en forma de voluta, las conchas nasales, sobresalen y forman espacios por los que pasa el aire. Las conchas hacen girar el aire para que éste se humedezca, se caliente y se limpie antes de entrar en los pulmones. Los cilios epiteliales (comúnmente llamados “pelos de la nariz”) y una membrana mucosa recubren el interior de las cavidades. Los cilios, junto con el moco producido por las glándulas seromucosas y otras glándulas de la membrana, atrapan las partículas no deseadas. Por último, el aire filtrado y calentado sale de la parte posterior de las fosas nasales hacia la nasofaringe, la parte superior de la faringe.

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Una fosa nasal (o naris /ˈnɛərɪs/, plural nares /ˈnɛəriːz/) es uno de los dos canales de la nariz, desde el punto en que se bifurcan hasta la abertura externa. En las aves y los mamíferos, contienen huesos o cartílagos ramificados llamados cornetes, cuya función es calentar el aire al inhalar y eliminar la humedad al exhalar. Los peces no respiran por la nariz, pero tienen dos (pero los ciclóstomos se han fusionado en uno) que pequeños orificios utilizados para oler, que también pueden denominarse fosas nasales.
Las fosas nasales están separadas por el tabique. A veces, el tabique puede estar desviado, lo que hace que una fosa nasal parezca más grande que la otra. Si el tabique y la columela están muy dañados, las dos fosas nasales dejan de estar separadas y forman una única abertura externa más grande.
Al igual que otros tetrápodos, los humanos tienen dos orificios nasales externos (narinas anteriores) y otros dos orificios nasales en la parte posterior de la cavidad nasal, dentro de la cabeza (narinas posteriores, aberturas nasales posteriores o coanas). También conectan la nariz con la garganta (la nasofaringe), ayudando a la respiración. Aunque las cuatro fosas nasales se encontraban en el exterior de la cabeza de los ancestros acuáticos de los tetrápodos modernos, las fosas nasales para la salida del agua (fosas nasales excurrentes) migraron al interior de la boca, como demuestra el descubrimiento de Kenichthys campbelli, un pez fósil de 395 millones de años que muestra esta migración en curso. Tiene dos orificios nasales entre los dientes delanteros, similares a los de los embriones humanos en una etapa temprana. Si éstas no se unen, el resultado es un paladar hendido[1].

Orificio nasal del momento

La base nasal y la forma de las fosas nasales son características importantes a tener en cuenta durante la planificación y ejecución de rinoplastias estéticas y reconstructivas. Las primeras descripciones de reducciones de la base nasal para modificar la forma de las fosas nasales fueron descritas hace más de un siglo por Weir. Las modificaciones de esta técnica fueron descritas por Joseph”. En 1943, Aufricht, utilizando los métodos de Weir y Joseph, describió una técnica modificada en la reducción de las fosas nasales que sigue siendo popular hoy en día”. Los autores presentan una discusión sobre los aspectos anatómicos de la base nasal, las estrategias para analizar la punta nasal y la forma de las fosas nasales desde la vista de la base, y las variaciones en la forma de las fosas nasales. Por último, se ofrece un enfoque sistemático de las técnicas quirúrgicas para modificar la forma de las fosas nasales.
Al evaluar la forma de las fosas nasales desde la vista de la base, resulta evidente que las contribuciones de los cartílagos laterales inferiores, la espina nasal anterior, el tabique caudal, el maxilar, el labio superior y la piel y el tejido blando que envuelven la nariz contribuyen a la apariencia general. Las variaciones o los cambios en cualquiera de estos componentes estructurales o su relación entre sí pueden alterar el aspecto y el atractivo de la forma de las fosas nasales y, en última instancia, afectar a la función nasal.